Nueva York anunció que comenzará a activar nuevas cámaras de luz roja en semáforos de intersecciones, una apuesta directa por reducir accidentes y frenar a los conductores que aceleran cuando deberían detenerse. La estrategia llega en un momento en el que la seguridad vial está bajo lupa, especialmente en cruces donde el “me lo paso rápido” puede terminar en un choque grave, atropello o lesiones de por vida.
Red-light running is deadly—but red light cameras work.
— NYC DOT (@NYC_DOT) January 9, 2026
At intersections with cameras, red-light running is down 73%. That’s why we’re activating cameras at 50 new locations per week for five weeks, reaching 600 intersections citywide this year.
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El plan, detallado por el Departamento de Transporte de la Ciudad de Nueva York (NYC DOT), arranca con un calendario claro: la ciudad encenderá cámaras en 50 intersecciones por semana durante cinco semanas como primera fase de ampliación. Con ello, el programa deja atrás un tope que por años limitó el alcance de la vigilancia automatizada: antes operaba en 150 cruces, el máximo permitido por una ley estatal previa.
Ahora la expansión tiene un objetivo mucho mayor. La Legislatura del estado autorizó aumentar el programa hasta 600 intersecciones con cámaras, lo que permitirá cubrir más zonas y reforzar el mensaje de que respetar el semáforo no es opcional. El NYC DOT también dejó claro que la medida busca proteger a todos los usuarios de la vía: desde quienes manejan hasta peatones, ciclistas y familias que cruzan a diario para ir a la escuela o al trabajo.
El comisionado del NYC DOT, Mike Flynn, subrayó que pasarse la luz roja es una conducta que “pone a todos los neoyorquinos en riesgo” y defendió el uso de esta herramienta para exigir cumplimiento. A la par de las cámaras, la ciudad señaló que seguirá impulsando mejoras físicas en las calles —cambios de diseño vial y rediseños de intersecciones— para reducir puntos de conflicto y hacer que el error humano no sea una sentencia.
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¿Qué tan efectivas son las cámaras en los semáforos de Nueva York?
Más allá del anuncio, la ciudad respaldó la ampliación con cifras sobre resultados. En intersecciones con cámaras, el NYC DOT reportó una reducción del 73% en violaciones por luz roja, un dato que apunta a un efecto inmediato: la gente ajusta su manejo cuando sabe que el cruce está vigilado. El objetivo no es solo emitir multas, sino cortar la cadena que lleva de la imprudencia al choque.
También se reportó un descenso del 65% en choques laterales tipo “T-bone”, que suelen ser de los más peligrosos por el impacto directo en puertas y cabina. Además, se registró una reducción del 49% en colisiones por alcance, un tipo de choque que suele aumentar cuando hay frenadas inesperadas y falta de atención. En conjunto, los datos sugieren que la vigilancia automatizada no solo castiga: cambia rutinas y estabiliza el comportamiento del tráfico.
Otra pieza clave del reporte apunta a los reincidentes. La ciudad indicó que vehículos con cinco o más violaciones en un año son “más de 100 veces” más propensos a estar involucrados en un choque con muertos o lesionados graves. El mensaje es contundente: no se trata de errores aislados, sino de patrones de manejo que elevan el riesgo para todos.
Sin embargo, el NYC DOT también resaltó que la mayoría de los casos no corresponde a conductores que acumulan infracciones sin fin. En 2023, el 94% de los vehículos captados por cámaras recibió solo una o dos infracciones; y menos del 0.5% acumuló cinco o más. En otras palabras, para la gran mayoría, una sanción funciona como freno y recordatorio: “la próxima vez, me detengo”.
¿Dónde instalarán las nuevas cámaras de seguridad vial en Nueva York?
Las nuevas cámaras se desplegarán en los cinco condados, y el NYC DOT señaló que la selección priorizará intersecciones con historial de choques, además de otros criterios de seguridad. Esto es relevante para comunidades hispanas que viven o trabajan en zonas de alto tráfico: la ampliación no se limita a un solo vecindario, sino que busca cobertura amplia en puntos críticos.
El calendario de expansión también trae una fecha meta. La ciudad indicó que el objetivo es completar la ampliación para llegar a 600 intersecciones con cámaras al final de 2026. Ese horizonte marca un cambio de escala: más cobertura implica más probabilidad de que un conductor se tope con cámaras en rutas habituales, no solo en zonas “conocidas” por tener vigilancia.
En términos prácticos, la lectura para el automovilista es sencilla: el semáforo amarillo no es una invitación a acelerar, y el rojo no es negociable. Para quienes manejan por trabajo —repartidores, choferes, contratistas, familias que se mueven entre condados— el ajuste puede ser pequeño, pero el impacto potencial es grande: menos choques, menos tiempo perdido por accidentes y, sobre todo, menos historias trágicas en esquinas donde antes “siempre pasaba algo”.
La ciudad también remarcó que la seguridad vial no depende de una sola herramienta, sino de un paquete de medidas que incluye cumplimiento de reglas y rediseño de calles. Con más cámaras en semáforos, Nueva York busca dejar claro que la prisa no puede estar por encima de la vida: si un cruce está señalizado para detenerse, la ciudad quiere que se cumpla —y que haya consecuencias cuando no ocurra.
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