Belem Glower se define como multifacética al ser periodista, bailarina y gestora cultural. Aunque el periodismo le ha brindado un “pase VIP” a la historia, hace dos años y medio dejó su trabajo como periodista para dedicarse a la docencia en la UNAM y a la gestión cultural, sobre todo con el festival “Un pedacito de mundo”.
Belem incursionó en la danza del vientre a los 17 años, a pesar de haber recibido desde muy niña diferentes elementos culturales del Oriente. Se aborda la contradicción en la cultura árabe: mientras la bailarina es deseada en celebraciones, socialmente se considera tabú. Belem explica que, aunque en Medio Oriente la danza del vientre es vista con una “doble moral” y puede llevar a las bailarinas a vidas difíciles, en Occidente se ha resignificado como un empoderamiento femenino y una deconstrucción de estereotipos.
Sobre el festival “Un pedacito de mundo”, dice que es un encuentro intercultural e internacional que organiza desde hace diez años, el cual nació por su deseo de apoyar un centro cultural jordano para niños refugiados. Su objetivo es profesionalizar la danza oriental y difundir la cultura. El festival es itinerante y se ha expandido a instituciones como el CENART y la delegación Benito Juárez.



