En medio del caso de los llamados “diez de Sinaloa”, crece el debate sobre la estrategia de seguridad, las extradiciones y el papel del gobierno mexicano frente a la presión de Washington. Mientras Estados Unidos endurece su política contra los cárteles —a los que ya considera organizaciones terroristas—, especialistas advierten sobre un “doble discurso” en México: cooperación en operativos, pero resistencia a reconocer la dimensión del problema y actuar contra redes políticas y financieras vinculadas al narcotráfico.




