La inseguridad no solo afecta la vida cotidiana: encarece seguros, golpea el empleo formal y desalienta inversiones, mientras que la burocracia y la falta de coordinación institucional reducen la productividad y elevan costos para las empresas. Frente a este escenario, la digitalización surge como una herramienta clave para combatir la corrupción, agilizar procesos y mejorar la competitividad, en un contexto donde la economía muestra señales de debilidad y la confianza ciudadana en las instituciones sigue deteriorándose.




