Expertos advierten que, más allá del procedimiento legal —que incluye órdenes de aprehensión y un posible desafuero—, el tema plantea un fuerte dilema político para México: responder a la presión internacional o defender su soberanía. En juego están no solo las implicaciones jurídicas, sino también el impacto en la relación bilateral y posibles escenarios que podrían escalar la tensión entre ambos países.




