El sargazo ya no es solo un problema ambiental y turístico: también puede ser materia prima. Hablamos de biorefinería y de cómo convertir arribazones masivos en biomateriales y bioplásticos con aplicaciones reales.
La industria hotelera mexicana se gasta cada año alrededor de 150 millones de dólares para limpiar las playas del sargazo, necesitamos soluciones más creativas para combatir este problema de uno de los sectores más grandes de nuestra economía.




