Tras el fuerte gasto público de 2024 y un déficit mayor al previsto en 2025, el panorama de las finanzas públicas para 2026 luce complejo. Con una deuda que supera el 55% del PIB, el peso de Pemex, el aumento de subsidios y un entorno internacional incierto, el margen para el gasto es limitado. El reto ahora es evitar que el déficit siga creciendo y generar condiciones para que la inversión privada impulse la economía. 📉💰