El panorama económico para México en 2026 se presenta complejo, según el economista Pedro Tello, debido a factores externos e internos. El Banco Mundial ya ha recortado su pronóstico de crecimiento del 1.4% al 1.3%, lo que sugiere una tendencia a la baja que podría acercar el crecimiento al 1%. Aunque la inflación se mantiene en un rango aceptable, las tasas de interés están estables y el dólar débil, persisten incertidumbres. La confianza empresarial es baja, y la insuficiencia de empleos formales empuja a los consumidores al sector informal, con sus consecuentes problemas laborales y de seguridad social. Además, impuestos aprobados para 2025 sobre bienes de consumo y productos asiáticos aumentarán costos para las empresas y mermarán el poder adquisitivo. Para las familias, se recomienda cautela en el presupuesto, evitar el endeudamiento excesivo, especialmente con tarjetas de crédito, y construir un fondo de emergencia. En cuanto al empleo, se esperan menos de 300 mil empleos formales, consolidando al sector informal como el principal. Los programas sociales han evitado una caída mayor del consumo, pero no son una solución sostenible, siendo la inversión y la generación de empleo formal las verdaderas necesidades del país.