En Europa los Hooligans fueron un desastre que fue controlado cuando los privaron de disfrutar su tiempo de ocio, de futbol. En México, las barras fueron importadas en los 90 para darle efervescencia a las tribunas, hoy un fenómeno que se demeritó hasta desbordarse.
En Argentina se entendió que las barras podrían terminar convirtiéndose en grupos de choque político capaces de generar una gran violencia.
En México el futbol se convirtió en un juego de millonarios y la desafiliación de un club a la liga amenaza los intereses de todos, ya que nadie tiene realmente el control sobre las barras. Por eso en el caso de la Corregidora, el veto será solo de un año.
Queda el temor tras la saña observada, el público se alejará de la tribuna y algunos patrocinadores han decidido dar un paso atrás. Es importante recuperar la confianza, pero también lograr el autocontrol de las emociones por parte de los aficionados.




