La magistrada destaca la importancia de investigar toda muerte violenta de una mujer como posible feminicidio hasta descartar esa hipótesis, así como capacitar permanentemente a quienes imparten justicia para evitar errores que favorezcan la impunidad. También plantea incorporar experiencias internacionales en materia de violencia de género y violencia vicaria, y avanzar hacia una legislación que considere las distintas formas y agravantes de violencia.
Además, subraya que las consecuencias del feminicidio alcanzan a hijos y familiares, por lo que es indispensable garantizar atención psicológica, reparación integral del daño e indemnización. Una conversación sobre prevención, perspectiva interseccional y la urgencia de recuperar la confianza en las instituciones para que las víctimas y sus familias tengan acceso efectivo a la justicia.



