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Un explorador alemán contó 9 manantiales a 96 °C en Hidalgo en 1828; hoy no queda ninguno

Un estudio del Instituto de Geofísica y del Instituto de Geología de la UNAM reconstruye la historia de la Zona Geotérmica de Pathé, en Tecozautla: de las borbolloneantes fuentes naturales documentadas en el siglo XIX a su completa desaparición tras la perforación de la primera planta geotermoeléctrica del continente.

Pathé Hidalgo La Zona Geotérmica de Pathé, en el límite entre Hidalgo y Querétaro, alberga una rica historia de exploración científica y desarrollo industrial. (UNAM)

En la primavera de 1828, el ingeniero de minas alemán Joseph Burkart (1798-1870) —graduado de la célebre Academia de Minas de Freiberg— recorrió el árido terreno de la Hacienda de Pathé, en el actual municipio de Tecozautla, Hidalgo. Al descender al valle del río San Juan, Burkart presenció un espectáculo natural sobrecogedor que dejó asentado de forma rigurosa en sus diarios de campo.

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¿Qué descubrió el explorador alemán Joseph Burkart en Tecozautla en 1828?

En sus registros de viaje, traducidos al español en 1875 por el naturalista mexicano Gumersindo Mendoza, Burkart contabilizó minuciosamente las manifestaciones térmicas que emergían del terreno:

“En el valle, conté 9 diversos manantiales, poco distantes entre sí: 7 a la derecha y 2 a la izquierda. Todos ellos brotan en una línea de Oriente a Poniente [...]. El agua que está brotando allí es extraordinariamente transparente y de una alta temperatura, próximamente de 96º centígrados, mientras que la temperatura del aire era al tiempo de la observación de 23º”.

El explorador relató que el agua emanaba entre las rocas “brotando con gran ruido” y que, si se intentaba tapar las aberturas naturales con piedras, el fluido salía haciendo potentes borbollones. Las densas columnas de vapor se elevaban en la atmósfera y eran perceptibles desde varios kilómetros a la redonda, principalmente durante las mañanas y las tardes.

Balneario El Géiser
Balneario El Géiser Registros del siglo XIX documentan que los manantiales de Pathé brotaban a temperaturas cercanas al punto de ebullición del agua. (Facebook Balneario El Géiser)

¿Qué significa Pathé y cuál es la historia de estas aguas termales en Hidalgo?

El fenómeno hidrotermal no era ajeno a las comunidades originarias. El propio vocablo Pathé (o Patehé) proviene de la lengua hñähñu (otomí) y significa agua caliente o agua termal.

Borradores de diarios de viajes coloniales redactados entre 1787 y 1792 ya hacían mención de los hervideros de agua asufrosa a orillas del río San Juan. Asimismo, el diplomático e historiador británico Henry George Ward describió en su obra México in 1827 los densos vapores sulfurosos que despedían los manantiales al cruzar por Tecozautla.

Un reciente análisis científico liderado por los investigadores Carles Canet, Sara I. Franco, Lucero Morelos-Rodríguez, Abdorahman Rajabi y Fernando Núñez-Useche —publicado en la revista Geofísica Internacional— señala que, debido a la precisión metrológica de las observaciones de Burkart en 1828, Pathé ostenta el título de ser la primera zona geotérmica de México investigada bajo los estándares de la ciencia moderna.

¿Por qué desaparecieron los manantiales naturales tras la llegada de la primera planta geotérmica de América?

El equilibrio del ecosistema hidrotermal cambió a mediados del siglo XX, cuando el gobierno mexicano comenzó la prospección del subsuelo para la generación de energía eléctrica.

En la zona se erigió la primera planta geotermoeléctrica del continente americano, la cual operó entre 1959 y 1972 con una capacidad instalada de 3.5 MW. La extracción de vapor mediante perforaciones profundas —como el pozo ‘Pathé 1’— alteró de forma irreversible las presiones del reservorio subterráneo.

Como consecuencia directa de esta explotación técnica, los nueve manantiales hirvientes descritos por Burkart se secaron progresivamente hasta desaparecer por completo de la superficie.

¿Es natural el vapor del Balneario El Géiser de Tecozautla hoy en día?

El estudio académico de la UNAM confirma que de las manifestaciones termales naturales documentadas por los científicos del siglo XIX no queda ningún vestigio en la actualidad.

Lo que hoy disfrutan los miles de turistas que visitan el Balneario El Géiser —desarrollado a partir de 1985 bajo un modelo de gestión comunitaria— no es un manantial natural. La impresionante columna de vapor emana directamente de la boquilla del antiguo pozo artificial ‘Pathé 1’.

Además, las mediciones de los especialistas demuestran que el calor no proviene de un volcán activo, sino de un sistema geotérmico controlado por el cruce de las fallas tectónicas regionales de Pathé y Moctezuma, el cual calienta el agua en profundidades donde el reservorio alcanza entre 191 °C y 221 °C.

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