En la Ciudad de México, el kilo pasó de aproximadamente 30 pesos a entre 38 y 40 pesos, mientras que en estados del norte, como Baja California, alcanzó hasta 70 pesos el kilo. Comerciantes y consumidores consultados en la Central de Abasto de la capital reportaron el alza, señalando que los aumentos se originan desde las granjas y se trasladan directamente al consumidor final.



