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“El otro carril parece más rápido, pero no lo es”: el estudio de Stanford y Toronto sobre la ilusión que te hace cambiar de carril

Los investigadores Donald Redelmeier y Robert Tibshirani confirmaron que esta falsa percepción nace de un sesgo de visibilidad y frecuencia.

¿A vuelta de rueda? El reporte del tráfico en la carretera Guadalajara-Colima hoy 19 de septiembre de 2025 EN VIVO Cambiar de carril no siempre es la mejor opción en una carretera congestionada. (Crédito: Pexels)

Creer que el carril contiguo avanza a mayor velocidad durante un embotellamiento en la carretera responde a un engaño del cerebro demostrado por un estudio en conjunto entre la Universidad de Stanford y la Universidad de Toronto.

El estudio publicado en la revista Nature demuestra que ambos carriles viajan a la misma velocidad promedio general y que cambiar de carril no ahorra tiempo. Los investigadores Donald Redelmeier y Robert Tibshirani confirmaron que esta falsa percepción nace de un sesgo de visibilidad y frecuencia, donde el conductor nota más a los autos que lo rebasan que a los que deja atrás.

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¿Cómo explican los científicos la ilusión óptica que sufre el conductor?

La confusión ocurre por la forma en que el cerebro procesa el movimiento de los demás vehículos mientras se permanece inactivo en el tráfico. Robert Tibshirani explica en sus propias palabras la lógica detrás del fenómeno: cuando miras al otro carril en un momento al azar, es más probable que veas pasar un auto si ese carril va más rápido, y de ahí nace la ilusión.

El estudio respaldado por la Universidad de Stanford y la Universidad de Toronto detalla los mecanismos que alimentan esta falsa sensación en el volante:

  • Atención hacia adelante: la mirada se fija en los automóviles que te rebasan, volviéndolos altamente visibles frente a ti.
  • Invisibilidad mental: los vehículos que logras adelantar quedan detrás del rango de visión y desaparecen del foco de atención.
  • Frecuencia de observación: diriges la mirada hacia el carril contiguo únicamente cuando tu auto está completamente detenido.
Cambiar de carril en la carretera no ahorra tiempo. (Imagen generada con IA)

¿Qué demostró el experimento empírico realizado con los conductores?

La investigación comprobó mediante simulaciones por computadora que la mayoría de las personas sucumbe a esta distorsión visual de forma sistemática. Un 70% de los participantes aseguró que el carril contiguo se movía más rápido, a pesar de que ambos flujos avanzaban exactamente a la misma velocidad promedio.

El experimento reveló además que un 65% de los conductores expresó el deseo de cambiarse de carril al sentirse frustrado por la aparente lentitud de su propia fila. Estos datos empíricos demuestran que la prisa al manejar se fundamenta en un juicio intuitivo equivocado.

¿Por qué resulta peligroso ceder a esta ilusión del tráfico en la carretera?

Efectuar cambios impulsivos de carril en embotellamientos severos incrementa el riesgo de colisión al exponer la unidad a dos flujos de circulación simultáneos. La maniobra obstruye el paso a los vehículos que se aproximan en el punto ciego del espejo retrovisor y altera la distancia de frenado de los autos que vienen atrás.

El equipo científico concluye que las ganancias de tiempo al serpentear entre carriles son totalmente ficticias. Permanecer en la ruta propia garantiza llegar al destino con mayor seguridad y sin elevar los niveles de estrés en el trayecto.

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