Merlín, un pato domesticado que viste la camiseta de la Selección Mexicana, se ha convertido en una estrella de las calles de la Ciudad de México, mientras la fiebre de la Copa Mundial de la FIFA 2026 se apodera de la capital.
El pato, propiedad de la vendedora ambulante Karla Ivette Gomez y su hijo Christian, saltó a la fama después de que un encuentro en la Avenida Reforma se volviera viral, e incluso Merlín pareció preferir México a Corea del Sur al escoger una bandera mexicana con su pico.
Gómez, quien se describe a sí misma como la mamá de Merlín declaró que la atención recibida fue una completa sorpresa, y agregó que ella y su familia se sienten “muy complacidos” de que la gente haya adoptado al pato como la mascota no oficial del torneo.
“Bueno, soy la mamá de Merlín . Ya me considero como tal. Y la verdad es que para nosotros ha sido una sorpresa. Que Merlín sea la mascota no oficial del Mundial y la verdad es que nos alegra mucho esta situación y, sobre todo, que la gente adore a mi pato”, dijo
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