A la incertidumbre global —marcada por conflictos internacionales y tensiones en el T-MEC— se suman factores internos como políticas públicas controvertidas, inseguridad persistente y desconfianza que frena la inversión. Con un gobierno con margen fiscal limitado y un entorno adverso, todo apunta a que México podría encadenar hasta ocho años de crecimiento insuficiente.




