Este señalamiento ha generado tensión con el gobierno mexicano, que rechaza el informe al considerarlo inaceptable y argumenta que no reconoce los avances logrados, además de cuestionar la definición utilizada sobre desaparición forzada.
Víctor Hernández explica que el fenómeno de las desapariciones ha evolucionado con el tiempo. En el siglo XX, el principal responsable era el Estado, especialmente en episodios como la Guerra Sucia. Sin embargo, en el siglo XXI, las desapariciones ocurren principalmente a manos de organizaciones criminales, lo que llevó a modificar el marco legal para reconocer que también particulares pueden cometer este delito.
El problema ha alcanzado dimensiones alarmantes. Actualmente se registran alrededor de 132 mil personas desaparecidas y más de 72 mil cuerpos sin identificar. Además, en el contexto de la guerra contra el narcotráfico, se estima que cerca de medio millón de personas han perdido la vida en los últimos 20 años, lo que refleja una profunda crisis de seguridad e impunidad.
Uno de los principales cuestionamientos es la forma en que se atiende el problema, ya que muchas de las acciones de búsqueda son de carácter administrativo y no investigaciones penales formales. Esto evidencia una falta de capacidad institucional, especialmente por la escasez de policías de investigación y la limitada preparación de los ministerios públicos. A ello se suma la posible manipulación de estadísticas, ya que algunos homicidios podrían estar siendo reclasificados como desapariciones o como muertes de causa no determinada, lo que distorsiona la realidad.
En el plano internacional, aunque la ONU puede visibilizar el problema, su capacidad de intervención es limitada y depende de la cooperación de los Estados. Además, la postura de México también se ve influida por el contexto político, particularmente por las tensiones con Donald Trump y su narrativa de intervención contra los cárteles.
Finalmente, se destaca que la guerra contra el narcotráfico no ha terminado, sino que continúa en una nueva etapa. Las estrategias actuales, como la detención de líderes criminales o el desmantelamiento de organizaciones, no han logrado resolver el problema de fondo. Ante esto, se plantea la necesidad de cambiar el enfoque, fortalecer la policía de investigación, mejorar la formación en áreas como criminalística y generar condiciones que permitan realizar investigaciones efectivas. La conclusión es clara: México enfrenta una grave crisis de desapariciones que no está siendo resuelta, sino únicamente administrada, lo que podría agravar la situación si no se atiende de fondo.