En México, es importante contar con normas y reglas claras para la competitividad global de la industria mexicana y para salvaguardar el interés público en seguridad, calidad y medio ambiente. A pesar de la aprobación de la Ley de Infraestructura de la Calidad en 2020, no se han publicado nuevas normas mexicanas (ahora llamadas estándares) desde julio de ese año, dejando a los organismos de estandarización en un “limbo”.
Esta falta de actualización, atribuida a la inestabilidad en la Dirección General de Normas y a la ausencia de un reglamento para la nueva ley, lo cual genera un rezago que afecta la capacidad de adaptación de las empresas mexicanas a la competencia internacional. Existen riesgos para los consumidores, quienes carecen de certidumbre sobre la conformidad de los productos, y para las empresas, que pueden ser desplazadas por competidores extranjeros con productos más innovadores. La normalización no parece ser una prioridad para la actual administración, lo que dificulta la actualización de los más de 5,000 estándares que existen en el país. La Secretaría de Economía debe trabajar para publicar el reglamento pendiente y se dé impulso a la normalización, especialmente ante la renegociación del T-MEC, para evitar que este rezago se convierta en un obstáculo al comercio y fomente la competencia desleal.