Para el científico Andrés Moreno Estrada, especializado en genética evolutiva, su principal interés es comprender por qué somos como somos desde una perspectiva biológica y evolutiva, utilizando la genética como herramienta para reconstruir la historia de la humanidad.
Explica que la genética permite trazar las grandes migraciones, desde el origen de los humanos modernos en África hace aproximadamente 200 mil años, hasta las expansiones posteriores por el planeta. En el contexto de México, su investigación revela una riqueza genética que va más allá de la mezcla europea e indígena, incluyendo aportes africanos y asiáticos.
Un hallazgo destacado es la evidencia genética de contacto prehistórico entre poblaciones americanas y la Polinesia, indicando que ADN de origen americano llegó a varias islas polinesias hace unos 800 años, posiblemente debido a la habilidad navegante de los polinesios o a las corrientes oceánicas. Otro descubrimiento importante se relaciona con la Nao de China (Galeón de Manila), que transportó genes asiáticos a regiones específicas de México como Guerrero, Baja California Sur y Colima hace aproximadamente 400 años, un evento que la genética ha podido fechar y corroborar con registros históricos.
Finalmente, se aborda MexVar, un biobanco genético de cobertura nacional, creado en colaboración con el Instituto Nacional de Salud Pública. Este recurso es fundamental tanto para la arqueología genética como para aplicaciones biomédicas, permitiendo explorar cómo las variantes genéticas mexicanas influyen en respuestas a fármacos y desarrollar estrategias de salud pública regionalizadas.