La percepción del poder se construye a través del concepto de la identidad, que a su vez se conforma por el carisma, la empatía, la simpatía y la resonancia. La imagen arrebata, conmueve y embelece.
Ross nos comparte el oficio de capturar un instante de los líderes de la sociedad, de encontrar el cómo hacerlos sentirse enfrente de su masa de seguidores; hace una crítica a la fotografía política que se realiza hoy en día: parece obstaculizar más de lo que lubrica.