Aunque reconoce señales de recuperación en algunos sectores, advierte sobre el bajo crecimiento económico, la crisis del turismo, el aumento de la deuda pública y el déficit fiscal. También señala las deficiencias en infraestructura, los rezagos en el sector eléctrico y la falta de inversión suficiente para impulsar la productividad y la competitividad. Para alcanzar un crecimiento sostenido del 4%, considera indispensable fortalecer la inversión pública y privada, mejorar el uso de los recursos, garantizar certidumbre jurídica y establecer reglas claras que permitan atraer capital y generar empleos.



