Científicas del Instituto Politécnico Nacional (IPN) detectaron microplásticos respirables y microorganismos potencialmente patógenos flotando en el aire de la zona urbana de Querétaro.
El Centro de Investigación en Ciencia Aplicada y Tecnología Avanzada (CICATA) Unidad Querétaro encabezó el muestreo durante 14 meses continuos con contenedores del Instituto Noruego de Investigación del Aire. Las doctoras Regina Hernández Gama y Mónica Vidales Hurtado explicaron que las partículas proceden del desgaste de prendas sintéticas y envases desechables de comida.
¿Cuáles son los microplásticos y microorganismos que flotan en el aire de Querétaro?
El equipo politécnico colocó ocho colectores atmosféricos a 1.5 metros de altura sobre el nivel del suelo para captar las partículas suspendidas que inhala la población diariamente. La especialista Alpha Caudana Campos analizó las muestras mediante espectroscopía infrarroja por transformada de Fourier y secuenciación de ADN metagenómico:
- Fibras textiles predominantes: el rayón encabeza las partículas respirables localizadas en la atmósfera queretana, seguido por residuos de poliéster y nailon derivados de la ropa de cadenas comerciales de moda rápida.
- Residuos de unicel: el poliestireno expandido aparece disperso en el ambiente por la desintegración de vasos, platos y contenedores desechables de alimentos.
- Cargas microbiológicas: las partículas plásticas funcionan como vehículos aéreos que transportan cientos de microbios adheridos, entre los cuales figuran agentes patógenos con potencial de infectar a personas y plantas.
¿Qué riesgos a la salud investiga el IPN por respirar partículas plásticas?
La evidencia científica global documenta la presencia de nanoplásticos en sangre, pulmones, placenta y tejido cerebral humano. En el caso local, las investigadoras adscritas al Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores analizan las repercusiones biológicas de inhalar estos polímeros a largo plazo, ya que las pruebas en células y modelos de animales confirman inflamación tisular y efectos adversos sostenidos.
Ante este panorama, las especialistas del CICATA Querétaro enfatizan que la mitigación del problema depende de modificar hábitos de consumo cotidianos. La doctora Regina Hernández Gama señaló que la población puede reducir la dispersión de estas partículas al elegir ropa confeccionada con fibras naturales, prolongar la vida útil de las prendas y evitar al máximo los envases desechables de unicel mediante la reutilización constante de utensilios plásticos.
Paralelamente, el centro politécnico colabora con la Universidad Autónoma de Querétaro en un proyecto para degradar poliestireno con larvas de insectos. El monitoreo ambiental del IPN abarca estrictamente la zona urbana de la capital queretana.





