Después de una noche de resultados inesperados, el mapa político de Estados Unidos amaneció transformado. Las elecciones intermedias del 3 de noviembre de 2026 dieron a los demócratas el control de la Cámara de Representantes y el Senado, en un revés para el presidente Donald Trump y el Partido Republicano.
Los demócratas consiguieron al menos siete escaños adicionales en el Senado y más de dos docenas de distritos en la Cámara baja. También arrebataron cuatro gubernaturas a los republicanos: Georgia, Iowa, Ohio y Texas. La victoria supone un cambio importante en el equilibrio de poder de Washington.




