Francia desplegó 70 mil elementos de seguridad ante nuevas protestas de ciudadanos que exigen mantener las ayudas económicas del Estado, en medio de una crisis de endeudamiento que limita la capacidad del gobierno para sostenerlas.
La situación reabre el debate sobre las políticas asistencialistas impulsadas durante décadas por gobiernos populistas, que ampliaron los compromisos sociales sin garantizar recursos suficientes para financiarlos. Hoy, mientras la población exige que continúen los apoyos, el Estado enfrenta una creciente presión sobre sus finanzas públicas.
Aunque las decisiones de Emmanuel Macron han intensificado el descontento, el problema se remonta a administraciones anteriores.
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