En Bruselas, la policía utilizó gases lacrimógenos y cañones de agua para responder a las protestas estudiantiles contra el encarecimiento de la educación y reformas que podrían restringir el acceso a las universidades.
En Lisboa y Oporto, decenas de miles de personas salieron a las calles para exigir mejores salarios frente a las dificultades para acceder a una vivienda.
En Milán y Bolonia, las manifestaciones contra el alto costo de vida y las guerras derivaron en disturbios; se reportaron cerca de 50 detenidos en Milán y cuatro arrestos en Bolonia.

