- Israel, a sus 77 años, administra 70 cavidades que albergan hasta 150 cuerpos no identificados cada una, colaborando con el Instituto de Ciencias Forenses para inscribir placas con números de expediente y facilitar la búsqueda de desaparecidos México
- Requiere órdenes del Ministerio Público que demoran meses; los restos, a menudo revueltos tras 5 años en bolsas rotas, complican la identificación, pero Israel verifica datos en sus archivos para guiar a familias afligidas a dejar flores o llorar
- Casos como el de Juan Carlos, hallado tras 14 meses gracias a la labor de Israel, destacan el rol de fosas comunes en la crisis nacional, donde madres buscadoras impulsan bases de datos para mapear inhumaciones irregulares y reclamar justicia
- Cada mes llegan decenas de bolsas con fragmentos; Israel y su hijo enfrentan infecciones, pérdida de vista y estigma como “zona infecciosa”, priorizando el respeto a los “seres queridos” pese al peligro para su salud
- La Comisión Nacional de Búsqueda cruza datos con registros forenses, revelando que miles terminan en fosas como la de Dolores; el trabajo de Israel ofrece cierre a familias, aunque la impunidad y falta de coordinación estatal agravan el horror de 112 mil casos acumulados
- Colectivos como Fundej denuncian irregularidades en panteones como Ocotlán, impulsando plataformas ciudadanas para sistematizar fosas clandestinas y comunes, transformando el duelo en acción contra la violencia en estados como Jalisco y Veracruz