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14 julio, 2021
Redacción ADN40
Ciencia

Arqueólogos explican la caída del imperio maya con heces antiguas

La investigación sobre la caída del imperio maya, encontró nuevas pistas en antiguas heces humanas, encontradas en la zona de Itzán.

Un nuevo estudio impulsado por la Universidad McGill de Canadá, analizó sedimentos de heces humanas, para definir una teoría sobre la caída del imperio maya.

Los que las heces humanas pueden revelar de los mayas

El estudio fue publicado en Science Alert, donde los investigadores expusieron los detalles del estudio, que analizó sedimentos humanos para compararlos con cuatro períodos distintos de cambio de tamaño de la población.

La civilización maya, según los registros actuales, sufrió grandes caídas poblacionales en los periodos comprendidos entre: 1350 y 950 a. C., entre 400 y 210 a. C., entre 90 y 280 d. C. y entre 730 y 900 d. C. No es casualidad que durante este tiempo hayan acaecido eventos muy secos o muy húmedos.

El nuevo estudio sobre la civilización maya centroamericana, según el biogeoquímico Benjamin Keenan, de la Universidad McGil, asienta un precedente para estudiar sedimentos de heces en otras regiones.

Esta investigación debería ayudar a los arqueólogos al proporcionar una nueva herramienta para observar los cambios que podrían no verse en la evidencia arqueológica, porque es posible que la evidencia nunca haya existido o que desde entonces se haya perdido o destruido”, dice el bioquímico.

Las tierras bajas mayas no son muy buenas para preservar edificios y otros registros de la vida humana debido al ambiente de bosque tropical”, añade Keenan.

Cómo fue la caída maya, según las heces analizadas

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Lo que los investigadores buscaron en la tierra de un lago cerca del sitio de Itzán, actual Guatemala, son los estanoles fecales.

Se trata de moléculas orgánicas en las heces humanas (y animales) que permiten conocer la densidad poblacional al sedimentarse en capas, que corresponden a diferentes periodos.

Estas heces se conservan en capas de sedimentos debajo de lagos y ríos, a veces durante miles de años. Lo que este material revela, es la cantidad de personas que vivían en un lugar determinado en un momento determinado.

En este caso, la cantidad analizada correspondió con la caída del imperio maya. Fueron comparadas con datos climáticos, incluida la evidencia de precipitación (o falta de ella) y los niveles de polen (que indica la cubierta vegetal) que quedaron en el registro geológico.

Al equiparar los datos, descubrieron que los estanoles fecales de los periodos de cambios climáticos, era menores.

Al vincular la evidencia del cambio climático y poblacional, podemos comenzar a ver un vínculo claro entre las precipitaciones y la capacidad de estas ciudades antiguas para sostener a su población”, explica uno de los científicos, Peter Douglas, de la Universidad McGill.

La alta población en Itzán sufrió su última caída durante un periodo donde las heces comenzaron a registrar un descenso significativo. Esto indica una clara correlación entre la caída maya, con las dificultades para conseguir alimento en tiempos de sequía y lluvias torrenciales.

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Gm

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