El megaoperativo en Jalisco que llevó a la captura de Nemesio Oseguera Cervantes mostró que el Estado sí puede golpear al crimen organizado. Pero el reto apenas empieza: el Cártel Jalisco Nueva Generación no es solo narcotráfico; hoy opera como una empresa criminal diversificada que recluta jóvenes, controla rutas clave y muta sus negocios ilegales. La detención abre un escenario de reacomodos violentos en varias plazas y revive una pregunta incómoda: ¿cómo combatir a un consorcio criminal cuando la narcopolítica sigue minando la línea entre autoridad y delincuencia?