Huérfana desde niña, educada de forma excepcional para su tiempo y forjada en la adversidad, Margarita Maza Parada fue mucho más que la esposa de Benito Juárez. Durante la Guerra de Reforma y la Intervención Francesa sostuvo a su familia, gestionó recursos, defendió la causa republicana en Estados Unidos y dejó constancia de su pensamiento político en cartas poco conocidas. Entre pérdidas personales y exilio, encarnó la dignidad austera y la resistencia liberal que acompañaron uno de los momentos más decisivos de la historia de México.