Isabel la Católica: la reina que transformó España y el mundo

Isabel I de Castilla, conocida como Isabel la Católica, nació el 22 de abril de 1451 en Madrigal de las Altas Torres, España. Hija de Juan II de Castilla e Isabel de Portugal, creció en un entorno marcado por las tensiones políticas de su tiempo.

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Publicado por: Redacción adn40

Isabel I de Castilla, conocida como Isabel la Católica, nació el 22 de abril de 1451 en Madrigal de las Altas Torres, España. Hija de Juan II de Castilla e Isabel de Portugal, creció en un entorno marcado por las tensiones políticas de su tiempo. Su vida cambió drásticamente en 1469 al casarse con Fernando de Aragón, unión que consolidó la Monarquía Católica y sentó las bases para la unificación de España.

Durante su reinado, Isabel protagonizó momentos clave:

1. La Reconquista de Granada (1492): Junto a Fernando, lideró la campaña militar que puso fin a ocho siglos de dominio musulmán en la península ibérica.

2. El Descubrimiento de América (1492): Isabel apoyó la expedición de Cristóbal Colón, financiando el viaje que cambiaría el curso de la historia mundial.

3. La Inquisición Española (1478): Instituyó este tribunal para reforzar la unidad religiosa del reino, una decisión controvertida pero decisiva en su época.

4. La expulsión de judíos (1492): Firmó el Edicto de Granada, obligando a los judíos a convertirse al cristianismo o abandonar el país, lo que marcó profundamente la sociedad española.

Su reinado marcó el inicio del Renacimiento en España, atrayendo a figuras importantes como el pintor flamenco Juan de Flandes.

Sus planes para Jerusalén: Isabel tenía la ambición de liderar una cruzada para liberar Tierra Santa, pero su muerte en 1504 truncó este sueño.

En su testamento, Isabel pidió que los pueblos indígenas de América fueran tratados con justicia y que se protegieran sus derechos. Aunque su voluntad no siempre se cumplió, dejó un precedente moral en la administración de los territorios conquistados.

Isabel era una mujer profundamente religiosa, impulsora de reformas en la Iglesia y defensora de la educación, especialmente para las mujeres. Su muerte en 1504 dejó un vacío en Castilla, pero su legado perdura como símbolo de una época de transformaciones. Fue reconocida como “la Católica” por el papa Alejandro VI debido a su fervor religioso y su labor en la defensa del cristianismo.