De enero a julio de 2026, las cifras nacionales son 15 veces mayores a las de 2020. En centros de adicciones, 5 de cada 10 pacientes acuden por esta sustancia. El incremento se atribuye a dos factores: el aumento en el consumo que afecta al 1.9% de la población encuestada y la severidad de sus efectos, que incluyen infartos, accidentes cerebrovasculares, convulsiones y taquicardia.



