Entre el tráfico de Paseo de la Reforma, la Diana Cazadora parece llevar toda la vida apuntando su arco al cielo. Sin embargo, la figura que hoy vemos en la Ciudad de México es solo una réplica. La escultura original está en Ixmiquilpan, Hidalgo, y su llegada a este municipio tiene detrás una polémica que comenzó poco después de su inauguración.
Y es que detrás de esta icónica escultura se esconde la historia de una joven secretaria de Pemex que aceptó posar para la escultura con una condición: que nadie revelara su identidad. Y así fue durante casi 50 años: mientras su figura se convertía en uno de los símbolos más famosos de la capital, nadie sabía quien se encontraba detrás de esa figura.
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¿Dónde está la Diana Cazadora original y cómo llegó ahí?
La primera escultura se encuentra en una fuente del jardín principal de Ixmiquilpan, en el Valle del Mezquital, Hidalgo, donde permanece desde 1970, según el Gobierno de la Ciudad de México.
Todo comenzó en 1942, cuando el escultor Juan Fernando Olaguíbel y el arquitecto Vicente Mendiola crearon la fuente para embellecer la capital durante el gobierno de Manuel Ávila Camacho.
Sin embargo, su desnudo provocó protestas de sectores conservadores, especialmente de la Liga de la Decencia, hasta que terminaron colocándole un taparrabo de bronce.
Olaguíbel lo sujetó con apenas tres puntos de soldadura, esperando retirarlo algún día. Esto ocurrió a finales de los años sesenta, pero la escultura sufrió daños y tuvieron que fundir una réplica.
La original fue adquirida por Alfonso Corona del Rosal, entonces regente capitalino, quien la llevó a su natal Ixmiquilpan. Primero estuvo en una propiedad suya, hasta que en 1970 quedó instalada en la plaza principal.
Mientras tanto, la réplica también cambió de lugar por las obras del Circuito Interior, hasta regresar a Paseo de la Reforma en 1992.
¿Quién fue la mujer que posó para La Diana Cazadora?
Se llamaba Helvia Martínez Verdayes y trabajaba como secretaria en Petróleos Mexicanos (Pemex) cuando recibió la invitación para posar.
Aceptó hacerlo sin cobrar, pero pidió mantener su nombre en secreto por temor a perder el empleo y enfrentar las críticas de una sociedad que todavía veía con escándalo los desnudos artísticos.
Fue hasta 1992 cuando reveló su identidad al publicar el libro El secreto de la Diana Cazadora. Aunque algunas versiones señalan que tenía 16 años cuando posó, ella misma declaró después que rondaba los 20 años.
Y hay otra curiosidad: también fue modelo para la figura femenina de la Fuente de Petróleos, inaugurada en 1952 sobre Paseo de la Reforma.
¿Cómo se llamaba originalmente La Diana Cazadora?
Su verdadero nombre es La Flechadora de las Estrellas del Norte, inspirada en Artemisa, diosa griega de la caza, conocida como Diana en la mitología romana.
Solo que esta arquera no persigue animales, sino que apunta hacia el cielo, como si intentara alcanzar las estrellas. Con el tiempo, los capitalinos comenzaron a llamarla Diana Cazadora.
Hoy, mientras su réplica permanece en Paseo de la Reforma, la primera Diana sigue en Ixmiquilpan. Y detrás de ambas queda la historia de una mujer que, durante medio siglo, vio cómo su figura se volvía famosa sin que nadie supiera quién era.
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