A pesar de contar con una inversión histórica y constantes inyecciones de capital por parte del Gobierno Federal, el Banco del Bienestar registra un drástico aumento en las quejas de sus beneficiarios.
Los principales problemas radican en retenciones de efectivo en sus cajeros automáticos, cargos no reconocidos en ventanilla y un nivel muy bajo en la devolución de los recursos reclamados.
Esta situación evidencia una deficiencia importante entre el dinero destinado a la operación de la institución y la calidad del servicio financiero que verdaderamente se le está brindando a la población.




