Con la influencia española surgieron nuevas variedades como el pan de ánima, elaborado en la Huasteca Potosina, Guanajuato y la sierra mixteca de Oaxaca. También conocido como pan de muñeco o fruto de horno, presenta diferentes versiones con azúcar roja o glaseado blanco y un punto rojo que simboliza el corazón del difunto.



