¿Qué pasó con este pequeño gato de las arenas? Esa fue la pregunta que quedó en el aire cuando un fotógrafo lo encontró solo en medio del desierto de Marruecos, cerca de una madriguera y en condiciones que llamaron de inmediato su atención.
El felino era el más pequeño de una camada y parecía estar completamente solo, pero había algo que todavía no cuadraba: ¿dónde estaba su madre y por qué la cría seguía ahí? Aquí en adn noticias te lo contamos.
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Una cría de gato de las arenas quedó sola en Marruecos
El fotógrafo francés Rémi Vacher había viajado hasta una zona remota del desierto marroquí después de enterarse de que ahí había una camada de cinco crías de gato de las arenas.
Pero cuando llegó al lugar, algo había cambiado, la mayoría de los pequeños ya se había alejado y solo una cría permanecía cerca de la madriguera.
Era, además, el ejemplar más pequeño y débil del grupo; Vacher notó que estaba delgado y que tenía garrapatas en el rostro, una situación que hacía todavía más preocupante su aparente soledad.
Durante dos o tres días, el pequeño salía de su refugio y después volvía a esconderse entre la arena y las piedras; lo que más inquietaba era que no había señales claras de su madre.
¿Rescataron al gato de las arenas?
A primera vista, la solución parecía sencilla: llevar a un sitio seguro al gatito, pero intervenir demasiado pronto podía provocar justo lo contrario de lo que buscaban y separarlo definitivamente de su madre.
Por eso, Vacher y sus colaboradores decidieron mantener la distancia y solo observar.
En lugar de alimentar a la cría o llevársela, instalaron cámaras trampa para seguir sus movimientos sin alterar demasiado su entorno.
La espera tenía una razón, pues el gatito de las arenas está perfectamente adaptado a lugares donde el agua escasea y obtiene buena parte de la hidratación que necesita a través de sus presas.
Y para una cría, permanecer junto a su madre es todavía más importante, de ella aprende habilidades esenciales para sobrevivir en libertad, desde encontrar alimento hasta reconocer los peligros de su entorno.
Así que, aunque verlo solo resultaba preocupante, todavía había algo que no podían saber.
Cámaras revelan qué pasó con el gato de las arenas
Las cámaras permitieron seguir al pequeño felino sin que los investigadores tuvieran que permanecer junto a la madriguera.
Pasaron varios días de incertidumbre, la cría seguía ahí y no había respuestas claras sobre lo que había ocurrido; hasta que las imágenes captaron algo que lo cambió todo: la madre había regresado a la madriguera.
Después del reencuentro, el pequeño comenzó a recuperarse y, poco tiempo después, ambos abandonaron el refugio.
La confirmación llegó incluso cuando Vacher ya había dejado Marruecos, aproximadamente diez días después de su partida, recibió la noticia de que la madre había vuelto.
Para entonces, ya no sabía exactamente dónde se encontraba la familia, pero todo indicaba que el pequeño había logrado continuar su camino junto a ella en el desierto.
Así es el gato de las arenas que vive en el desierto
El gato de las arenas, cuyo nombre científico es Felis margarita, es un pequeño felino adaptado a las zonas desérticas del norte de África, la península arábiga y Asia Central.
Y aunque puede parecer un gato doméstico de tamaño pequeño, vivir en el desierto requiere mucho más que tener nueve vidas.
Esta especie está preparada para soportar temperaturas extremas y pasar largos periodos sin beber agua directamente.
También tiene hábitos principalmente nocturnos, por lo que durante el día suele permanecer refugiada en madrigueras y sale cuando las condiciones son más favorables para buscar alimento.
Una de sus características más llamativas son sus orejas, capaces de detectar sonidos a gran distancia, esto le permite localizar pequeñas presas, incluso cuando están ocultas bajo la arena.
Sus patas también tienen una adaptación especial: están cubiertas de pelo, lo que ayuda a protegerlas del suelo caliente del desierto.
Encontrar un gato de las arenas en libertad no es cualquier cosa, ya que su comportamiento reservado, sus hábitos nocturnos y el tipo de hábitat donde vive hacen que observarlo directamente sea complicado.
Por eso, investigadores que han estudiado ejemplares en el sur de Marruecos han recurrido a métodos como el seguimiento con radio y otras técnicas de monitoreo para conocer mejor sus movimientos y comportamiento.
Lo que comenzó con la búsqueda de uno de los felinos más difíciles de encontrar, el gato de las arenas, terminaron convirtiéndose en el registro de una pequeña historia de supervivencia, protagonizada por una cría que parecía estar sola en medio del desierto.
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