Este auge se debe principalmente a la reducción de costos de los paneles solares y su mayor eficiencia gracias a la producción masiva en China, lo que ha permitido su adopción masiva en países como Pakistán y Australia. Aunque persisten desafíos en el almacenamiento y la mejora de redes eléctricas, se prevé que para 2030 la generación solar duplique sus niveles de 2025, perfilándose como una protagonista del futuro energético mundial.



