Aunque existen grandes obras como el Túnel Emisor Oriente (TEO), el principal problema se encuentra en la infraestructura local: drenajes obstruidos, tuberías deterioradas, falta de mantenimiento y una deficiente cultura ciudadana en el manejo de los residuos. Esto provoca la paradoja de que muchas colonias sufran inundaciones mientras enfrentan desabasto de agua potable.
En los últimos años los recursos públicos se han destinado recursos a megaproyectos como la refinería de Dos Bocas, el Tren Maya y el AIFA, en lugar de fortalecer la infraestructura hidráulica, considerada una inversión menos visible pero indispensable para la ciudad.
El urbanólogo plantea la necesidad de convertir a la capital en una “ciudad sensible al agua”, mediante un plan de largo plazo que adapte las soluciones al tipo de suelo de cada zona. Entre las propuestas destacan reducir la velocidad del agua en las partes altas, favorecer su infiltración donde sea posible, construir sistemas de regulación y almacenamiento en zonas bajas, así como impulsar la captación, tratamiento y reutilización del agua de lluvia.
También se propone desarrollar infraestructura para almacenar agua potable, inspirada en modelos internacionales como el de Japón, con el objetivo de eliminar gradualmente las inundaciones, reducir la dependencia de las pipas y garantizar un suministro más eficiente para toda la población.
Otro punto relevante es el deterioro de la red hidráulica, ya que una parte importante del agua potable se pierde por fugas ocasionadas por tuberías antiguas y falta de mantenimiento. Aunque las inversiones necesarias serían elevadas, se considera que el costo de no actuar resulta mucho mayor debido a los daños ocasionados por inundaciones, pérdidas materiales y el desperdicio de agua.
Finalmente, se concluyen que el Mundial representó una oportunidad para impulsar obras de infraestructura con beneficios permanentes, como ocurrió con la construcción del Metro rumbo a los Juegos Olímpicos de 1968. Sin embargo, esa oportunidad no fue aprovechada y la Ciudad de México quedó rezagada frente a otras ciudades sede en materia de infraestructura y planeación urbana.



