A partir de La Ilíada y La Odisea, Quintanilla analiza la personalidad, las virtudes y las tragedias de personajes como Aquiles, Ulises y Diómedes, y establece sorprendentes paralelismos con figuras como Patton, Eisenhower, Montgomery y Rommel.
La conversación aborda también las guerras contemporáneas, la migración, el poder de los gobiernos y el uso del miedo como mecanismo de control. Una reflexión sobre la naturaleza humana y nuestra incapacidad para aprender de la historia.
Porque, como plantea Quintanilla, la guerra de Troya nunca termina: cambian los escenarios y los protagonistas, pero las pasiones humanas permanecen.



