La pirotecnia puede provocar quemaduras, lesiones y otros accidentes, por lo que debe manipularse con extrema precaución y nunca debe considerarse un juguete.
El ruido y las explosiones pueden afectar a animales y personas, especialmente a quienes son sensibles a sonidos intensos.
El uso de fuegos artificiales también genera contaminación ambiental, debido a la emisión de partículas y sustancias que deterioran la calidad del aire.



