Una camioneta se volvió el hogar de una enfermera que tiene más de 14 años ejerciendo su profesión.
Tiene cobijas, almohadas y cinco cambios de ropa, dice que es todo lo que necesita y que traslado de su casa, para vivir en el estacionamiento del Hospital General, a fin de reducir el riesgo de contagio a su esposo y cuatro de sus hijos que viven con ella.
“Yo estoy en medio del virus, estoy trabajando cara a cara con él y puedo ser un foco de infección”, dijo.
Mientras tanto, sigue desempeñando sus labores en el tercer piso para recibir y atender casos sospechosos de COVID-19.
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lmo