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Los artistas no son nuestros amigos. Más Cuentos de “El Faraón” Gabriel Hernández

Más Cuentos de “El Faraón” Gabriel Hernández: Hoy les cuento la extraordinaria lección que recibí de uno de los artistas con mayor tiempo activo en el medio.

28 septiembre 2022 18:39hrs Nota Actualizado el 28 septiembre 2022 18:39hrs Opinión adn40
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Escrito por: Gabriel Hernández
Más cuentos de “El Faraón del Espectáculo”, Gabriel Hernández
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Más Cuentos de “El Faraón” Gabriel Hernández : Uno de los más grandes mitos que se creen acerca de la relación de la prensa con el medio artístico es creer que somos amigos. No dudo que si existan lazos que se fortalecen con el tiempo, con la constancia y la repetición de encuentros profesionales en forma de entrevistas. No dudo que algunos colegas que lean estas líneas, piensen que ellos si son amigos de los artistas que entrevistan, sobre todo aquellos que no pierden la oportunidad de posar para la fotografía del recuerdo, hoy tan socorrida y permitida en las redes sociales para el lucimiento personal.

La historia que estoy a punto de contarles, sucedió en los inicios de mi carrera, y la comparto no con el afán de victimizar alguna situación, que en realidad no habría por qué hacerlo, simplemente para ubicar la extraordinaria lección que recibí de uno de los artistas con mayor tiempo activo en el medio artístico hasta nuestros días. Estamos hablando de Pedro Fernández.

Entrevista con Pedro Fernández

En mis inicios como reportero, recibí la encomienda de realizar una de las primeras entrevistas con el señor Pedro Fernández, que en aquellos años promocionaba alguno de sus materiales discográficos. En realidad me pareció una persona súper amable, me hablaba por mi nombre, el cual ya le había comunicado el personal de su compañía discográfica, una de las muchas que existía en nuestro país.

La entrevista fluyó de lo más cordial, habló de lo que él quería y de lo que yo necesitaba para hacer una nota que no fuera totalmente promoción, pero que sirviera para los fines para lo que había sido convocado y para los del programa para el que yo trabajaba.

Nos despedimos, me dio un abrazo cordial, cariñoso, me agradeció lo bien que había fluido la charla, me volvió a hablar por mi nombre, lo cual, confirmé, son las palabras mágicas para abrir cualquier puerta. El nombre propio de nuestros interlocutores.

Yo salí de las instalaciones de hotel, con la emoción de haber encontrado un nuevo amigo. Pero cual sería mi sorpresa, que al otro día, me encontré a Pedro Fernández en la calle. Como cualquier ciudadano que se encuentra a una celebridad.

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Me alegré mucho por el encuentro porque estaba seguro que me recordaría después de la efusividad y el cariño con el que me trató. Insisto, algo confuso para quien hacía uno de sus primeros trabajos periodísticos en la fuente de espectáculos. Me acerqué y lo saludé como continuando la amistad que recién había nacido el día anterior. La sorpresa es que conocí a la estrella fuera de cámara, al ser humano que no está obligado a sonreír, ni tampoco a saludar a todos los que se acercan.

Pedro ni siquiera me miró, no respondió al acercamiento y se retiró un poco también por asedio de los fans que lo reconocían y suponían lo mismo que yo. Por lo tanto, muy temprano en mi carrera, entendí que los artistas no son nuestros amigos.

Es muy fácil confundirse en este trabajo. Con sus honrosas excepciones, puedo contar amigas y amigos artistas con los dedos de una mano. Relaciones que se fueron forjando con el tiempo y con las coincidencias de pensamientos y de emociones. Gracias a Pedro Fernández, que me dio mi primera lección real y contundente, en el mundo del espectáculo.

Más Cuentos de El Faraón por Gabriel Hernández Miranda. “El Faraón Del Espectáculo”
@Faraon_Gabriel

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