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24 marzo 2017 10:03hrs
Deborah Buiza
Opinión

Coaching coercitivo, el canto de las sirenas

Es difícil no dejarse impactar por el “coach” que parece tener un amplio dominio en su tema.

La vida se ha tornado complicada y tú te has descubierto ineficiente para enfrentarla, parece que te falta algo o alguien para salir adelante, de repente, aparece una solución que promete felicidad, éxito, fama, fortuna y bienestar envuelto en “técnicas” de superación personal.

Y ahí estas sentado entre otros invitados quienes igual que tú desean resolver rápidamente los temas que vienen arrastrando desde hace mucho tiempo; nos encontramos tan deseosos de soluciones instantáneas que dejamos de escuchar las alarmas que suenan en nuestro interior avisándonos del peligro que corremos.

Es difícil no dejarse impactar por el “coach” que parece tener un amplio dominio en su tema y del grupo, todo el escenario está perfectamente armado para lograr convencer a quien le escuche, para que nadie pueda replicar o cuestionar lo que está escuchando. Parece exitoso, seguro, importante. A ti te gustaría verte como él.

Es difícil no dejarse seducir cuando te dicen que en poco tiempo te sentirás increíble, que lograrás encontrar tu poder personal y lograr cualquier cosa, hasta aquello que durante muchos años has intentado y has fracasado, lo único que tienes que hacer es obedecer y superar los retos que te propongan. ¿A quién no le gustan los retos y más si obtendrás la codiciada valía personal que no has conseguido a través de otros medios?

Es difícil no dejarse envolver por la promesa de los sueños que podrás cumplir si asistes y sigues al pie sus recomendaciones, incluyendo enrolar a más personas. ¿Qué tan difícil puede ser? Tienes mucha gente cercana que desea lo mismo.

Es difícil no dejarse fusionar y atrapar por el grupo después de incontables horas y actividades que sensibilizan y magnifican todas las emociones, deseos y recuerdos, al final ¿quién no quiere pertenecer una gran familia amorosa en donde existe “aceptación”, “apoyo” y “validación”?

Demasiado tentador, en poco tiempo, con poca inversión la vida podría dar un giro de 180 grados.

Sin embargo el costo es incalculable. Despertar las emociones, los recuerdos y las heridas, acompañar en el proceso de autoconocimiento y crecimiento personal no es algo que se dé así, requiere a un especialista, a un experto no sólo con conocimientos sino con algo más importante, se requieren principios y ética, que los encargados del negocio del “coaching coercitivo” disfrazado de “desarrollo personal” no tienen, porque al final para ellos sólo es eso, un negocio.

Son como el canto de las sirenas, quienes con dulce voz encantaban a los marineros, quienes demasiado tarde se daban cuenta que el barco se estrellaría perdiendo todos sus tesoros en el fondo del mar. Para llegar a buen puerto hace falta un faro, saber leer las estrellas, hacerse de habilidades para enfrentar las corrientes y el mal tiempo, entre otras cosas, pero créeme, NO se necesitan sirenas.

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