LA PARADOJA DE LA LIBERTAD

En 1750, Jean Jaques Rousseau tenía 39 años y no había triunfado en nada. Ganaba algún dinero copiando partituras musicales, tenía una amante ignorante que lo avergonzaba, había dilapidado ya la herencia de su padre y, por orgulloso, duraba poco tiempo en los empleos que sus pocos amigos le conseguían.
09 diciembre, 2019
Opinión

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