Diversas ciudades del noreste y medio oeste de Estados Unidos presentan niveles preocupantes de contaminación del aire, un factor que recientes estudios científicos vinculan con un mayor riesgo de Alzheimer en adultos mayores. Entre las zonas más afectadas aparecen Texas, California y Oregon, donde la exposición prolongada a partículas contaminantes sigue siendo elevada.
Estudios recientes advierten que las partículas finas en suspensión, conocidas como PM2.5, pueden ingresar al torrente sanguíneo y llegar al sistema nervioso central. Este fenómeno provoca inflamación y estrés oxidativo, dos mecanismos que los científicos asocian con un mayor riesgo de enfermedades neurodegenerativas, entre ellas el Alzheimer.
En este contexto, la calidad del aire en las grandes ciudades vuelve a ser motivo de preocupación. Organismos especializados en monitoreo ambiental señalan que algunas zonas urbanas de Estados Unidos mantienen niveles de contaminación persistentemente altos, lo que podría aumentar el riesgo para las personas mayores que viven allí durante largos periodos.
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¿Cuáles son las ciudades de Estados Unidos con mayor contaminación del aire?
El Informe de Calidad del Aire 2024 identificó a las ciudades de Estados Unidos con mayores niveles de contaminación del aire, tomando como referencia la concentración de PM2.5.
En el primer lugar aparece South Padre Island, en el estado de Texas. Esta ciudad registra concentraciones de PM2.5 muy por encima de los niveles recomendados, favorecidas por condiciones climáticas y la cercanía con zonas industriales. Le siguen:
Shafter, California
Ontario, California
Huntington Park, California
Orange, California
Burns, Oregón
Westmont, Illinois
Bloomington, Indiana
¿Por qué se vincula el Alzheimer con la mala calidad del aire?
La investigación, publicada en la revista PLOS Medicine, encontró que la exposición prolongada a partículas finas en suspensión, conocidas como PM2.5, se asocia con un riesgo más alto de desarrollar Alzheimer incluso después de considerar otras enfermedades crónicas comunes.
Estas partículas, que se originan en emisiones de vehículos, combustión de combustibles fósiles e industrias, son tan pequeñas que pueden ingresar al torrente sanguíneo y alcanzar el cerebro. Una vez allí, pueden activar procesos inflamatorios y estrés oxidativo que afectan el tejido cerebral, contribuyendo a la degeneración de neuronas y la aparición de síntomas característicos de la enfermedad.
Asimismo, estudios previos presentados en la Conferencia Internacional de la Asociación de Alzheimer en 2019, 2021 y 2025, han demostrado evidencia de conexiones entre la exposición a la contaminación del aire y otras toxinas ambientales y el riesgo de padecer Alzheimer u otras demencias .
La Comisión sobre Prevención de la Demencia también incluyó la exposición a la contaminación del aire a su lista de factores de riesgo de demencia conocidos en 2020, según NY Post.
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